CIELOS

La astronomía en Chile ha sido desarrollada en su zona del Norte Grande y Chico, principalmente en el desierto de Atacama, reconocido como el mejor lugar de la Tierra para observar el firmamento y extender esta ciencia, debido a sus condiciones climáticas y geográficas —tales como baja humedad, altas cumbres y planicies—, además de baja contaminación lumínica y radioeléctrica.1​ Esta combinación de factores generan el mayor número de noches despejadas al año en el planeta.

Alberga más de una docena de instalaciones astronómicas, entre observatorios ópticos y radio observatorios. Los principales son los ubicados en la Región de Antofagasta: el Observatorio Paranal con el Very Large Telescope (VLT), el complejo astronómico más avanzado y poderoso del planeta, ​ y el Atacama Large Millimeter Array (ALMA), el
mayor proyecto astronómico del mundo, a los cuales se suma otro en la Región de Coquimbo: La Silla,​ todos ellos dependientes del Observatorio Europeo Austral (ESO). Otros observatorios ubicados en dicha región son
los Interamericano del Cerro Tololo y Gemini Sur, pertenecientes al consorcio AURA/NOAO (siglas en inglés de Association of Universities for Research in Astronomy/National Optical Astronomy Observatories). En la Región de Atacama se ubica el de Las Campanas,​ del Instituto Carnegie en asociación con la Universidad de Harvard y el Instituto Tecnológico de Massachusetts.

Chile posee el 40 % de la observación astronómica del mundo;​ sin embargo, en los años 2020, el sector desarrollará otros proyectos con instrumentos ópticos, submilimétricos y de microonda —como el Telescopio Gigante de Magallanes (GMT), el Gran Telescopio para Rastreos Sinópticos (LSST), el Telescopio Extremadamente Grande (ELT) y la ampliación del Atacama Large Millimeter Array,1 hasta llegar a 66 antenas— que harán que el norte del país concentre cerca del 70 %. Debido a lo anterior, Chile se considera la «capital mundial de la astronomía» y se denomina los «ojos del mundo».

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